Crónicas kenianas (IV): Arena en el pelo, sal en la piel
Yo quería bañarme en el océano Índico. Por nada en especial. Por todo. Por capricho. Porque las olas suelen llevarse las penas, los duelos y los quebrantos. Te envuelven y te limpian, y después te sientes como si entraras en Sigue leyendo →