Filming in Albania: Live fast, die hard…

Estoy en la primera planta del hotel Tirana International, el típico cinco estrellas para ejecutivos vanguardista, minimalista y demás adjetivos asociados al lujo y que acaben en –ista. Ya es de noche en la ciudad, desde los grandes ventanales junto a los que estoy sentada veo la estatua del héroe nacional Skenderberg, y tras el la bandera de Albania ondeando.

Estoy sentada en la primera planta del hotel Tirana International porque estoy escondida. Controlo a Alberto, que está en la cafetería de la planta principal, esperando a unos tíos que no sabemos si son peligrosos o no. Desde mi posición puedo verle y, lo más importante, puedo grabar con mi cámara todo lo que ocurra desde ahora.

Alberto durante su reunión con el hombre misterioso.

Se va a reunir con el supuesto tío del niño que Shpetim asesinó. El testimonio de esta familia es fundamental para hacer el documental, pero en los veinte días que llevamos aquí todos nuestros esfuerzos para contactar con ellos han sido vanos. Teníamos dos vías de investigación: una nos llevaba directamente al padre del niño, y la otra a su tío.

Evidentemente nos interesa el padre, el familiar más directo. Ayer fue cuando estuvimos más cerca de él. Un contacto nos condujo a un hotel en la localidad costera de Durres, donde supuestamente vivía este hombre cuyo nombre no voy a revelar por razones de seguridad. El hotel era de todo menos tal. Nos plantamos delante de un edificio a oscuras que se encendió como por arte de magia a nuestra llegada descubriéndonos un salón con cierto sabor a “quiero y no puedo” parecer lujoso. Todo aparentemente normal, si no fuera por dos jovenzuelos hablando por el móvil todo el tiempo junto a la puerta, por el chico con el coche aparcado pero en marcha en frente, por el viejo de la segunda planta que no dejaba de mirarnos o por el camarero negro, forzudísimo, rapado, con gafas de sol y móvil que hacía de todo menos servir cafés.

Hotel raruno. Alberto haciendo ‘dirty business’.

¿Hotel o tapadera de algo peor? Creo que hasta este momento lo había obviado, pero ahora se entenderán nuestros motivos para sospechar: se dice y se comenta aquí en Albania que la familia de este niño que murió se dedica al tráfico de mujeres con fines de explotación de sexual. Nada demostrado, nadie en la cárcel, pero teniendo en cuenta que este es un país donde por unos pocos miles de euros entras y sales como quieres de prisión, y que hasta hace bien poco la trata de blancas era tan habitual como los chorizos de barrio en España, no resulta nada raro creer que pueda ser cierto. Máxime cuando hay quien afirma que los oscuros motivos que hay detrás de la muerte de este niño obedecen a una supuesta venganza porque esta familia traficó con la hermana de uno al que tenían que haber dejado en paz, y que por eso dirigió este asesinato utilizando a Shpetim como cabeza de turco. En fin, de momento son rumores, artículos en la prensa amarillista y poco más, pero no hay pruebas sólidas.

Camarero que no era tal cosa.

El caso es que ayer nos encontrábamos esperando en ese hotel extraño a un individuo que decía ser el padre de este niño  y que se iba a entrevistar con nosotros después de habernos esquivado durante 20 días. Pero una segunda llamada mudó el color de piel de nuestro intérprete albanés. El mensaje fue claro: “mi vida no es un documental , si voy allí va a ser para liquidar a esos dos periodistas españoles”. Punto pelota. Salimos de aquel antro tan rápido como nos dieron las piernas y sin dar las luces del coche para que no leyeran la matrícula.

Y ahora os cuento lo que tiene que ver que yo esté en este hotel vigilando. Hoy nos ha llamado nuestra segunda fuente, la que nos facilitaba el contacto con el tío de la víctima. Porque nos podía dar una entrevista hoy mismo. En el Tirana International a las ocho de la tarde.  Y no nos fiamos porque es muy extraña la manera en que ha venido todo. Por varios cruces de llamadas entre ayer y hoy, pensamos que el tío de este niño puede haber hablado con su hermano, es decir, el padre, es decir, el que nos amenazó ayer. Y pensamos que lo de hoy podría no ser sólo una entrevista, sino un tironcillo de orejas. Ya ayer el señor patriarca volvió a llamar a nuestro intérprete pidiéndole una reunión de ellos dos a solas, “de hombre a hombre”, algo que le prohibimos tajantemente. No me da la gana mandar a mi traductor de 23 años a vérselas con un presunto traficante de mujeres perverso y sibilino.

Hotel sospechoso.

Así las cosas, estoy aquí de guardia porque Alberto no quiere que corramos riesgos innecesarios. Me acompaña nuestro amigo y también intérprete José, ya he hablado de él en otros blogs. Mi cámara está camuflada entre los barrotes de la escalera y está grabando en video todo. Acaba de llegar un señor con camisa blanca, no le veo la cara, no sé si le he visto antes o no. De momento la cosa está tranquila. La embajada está avisada y tienen todos nuestros datos y ubicación.

Acabo de recibir en mi móvil un mensaje de Alberto diciendo que cojamos un taxi a nuestro bar de reuniones y le esperemos allí. No sé de qué va el asunto pero procedo a obedecer órdenes. Seguiremos informando.

PD: Esta vez las imágenes dejan mucho que desear; son capturas de los videos que grabé con cámara oculta. Mil perdones

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