Filming in Albania: ¡Habemus bebé!

Pues sí amigos, la hija de Rabje ya está en el mundo. Según el doctor que la atendió, nació sin problemas tras cinco horas de parto, y madre e hija están sanas como una manzana, ni siquiera hay anemia de por medio. Y nosotros nos lo hemos perdido. Sí, como lo leéis. Hemos venido expresamente desde España, con su correspondiente desembolso de dinero, esfuerzo y tiempo, para quedarnos sin la escena clave. ¿Y por qué? Por confiar en quien no debíamos. Pero que no cunda el pánico, ya que este devenir de acontecimientos inesperados ha dado un giro a todo el documental y ahora tenemos ante nosotros una historia mucho más gorda.

Una auténtica matrona. / © Lola Hierro

Todo ocurrió de la manera más tonta. Estábamos tranquilamente en casa Alberto, Erna y yo tomando un descanso después de comer cuando nos llamó Anika, la doctora que nos arregló todo para poder rodar en el hospital. Y nos dice que estaba trabajando tranquilamente cuando oye por los pasillos algo de una tal Rabje. Fue a enterarse y sí, era la nuestra. Había parido tan sólo diez minutos antes de que sonara nuestro teléfono. Ni que decir tiene que la noticia nos cayó como un mazazo. ¿Por qué la madre, Melita, no nos llamó cuando se puso de parto tal y como acordamos? ¿Para qué le hemos estado recargando el móvil como idiotas? En fin, que cuando se nos pasó el primer instinto suicida, cogimos los bártulos y salimos corriendo hacia el hospital.

Rabje, guapísima. / ©Lola Hierro

Una vez allí, nuestra primera acción fue ir a por la madre y preguntarle por qué había faltado a su compromiso. La tía se fue de varas diciendo algo de que cuando fue a llamarnos el móvil goteaba agua. Mentira todo, claro. No entendíamos nada. Nuestra doctora-salvadora (así la tengo que llamar desde ahora), que no se despegaba de nosotros, nos cogió por banda porque tenía “algo que contarnos”. Y tomando un café nos enseñó el periódico Panorama, uno de tirada nacional albanés, en el que venía una entrevista a toda página con la madre de Rabje en la que dice que su hijo es inocente del asesinato por el que ahora las quieren matar a ellas. Recuerdo: este es un caso de Kanun, una deuda de sangre de una familia a otra que podéis leer en el blog de la investigación del tema que hizo Alberto cuando vino aquí el pasado mes de marzo.

¡Estamos rodando!. / © Lola Hierro

En cualquier caso, nos quedamos de piedra porque supuestamente esta mujer y su hija están amenazadas de muerte y no conviene que se conozca su identidad y su paradero. Y nosotros, por el contrario, estábamos viendo esa noticia con titular a cuatro columnas y hasta con foto. Es por eso que ya hablo de ellas con nombres y de todo.

Y entonces ha sido cuando hemos sabido la verdadera historia de esta familia. Y menos mal, porque hemos estado cerca de rodar una verdad a medias ¿Cómo nos hemos enterado del bacalao? Pues fundamentalmente gracias al testimonio de Rabje. Todo lo torticera que tiene la madre lo tiene ella de valiente. Aprovechando que se había largado del hospital, la doctora nos coló para que pudiéramos preguntarle a  ella directamente en la sala de observación. Y por primera vez habló, y vaya si habló.

Un poco de turismo en la mezquita para aclarar la mente.

No cuento todos los detalles de la historia porque no voy a destripar el documental ahora, pero solamente quiero decir, para hacer justicia, que ella sí quería que grabáramos el parto. Lo que pasó fue que acudió al hospital para hacerse un chequeo normal en compañía de una vecina -porque hay una antigua superstición albanesa que dice que da mala suerte que la familia esté con una parturienta, (menuda chorrada, pero en fin, cosa del folclore de aquí…)- y el médico ya no la dejó irse porque estaba a punto de dar a luz. Luego la madre no quiso avisarnos,  suponemos que también por cosa de la superstición, o a saber… y ella no pudo hacer nada porque estaba ocupada trayendo un niño al mundo.

Esta versión ha sido confirmada por el doctor que la atendió, con quien también hablamos. Y de igual modo, la historia truculenta que Rabje nos contó ayer también nos la ha confirmado el redactor que publicó ayer la entrevista en el Panorama, que lleva siguiendo el caso desde 2007, y también el mediador que está llevando el caso de la familia Ziza (la de Rabje y Melita, vamos).  Para más información sobre lo que es un mediador os aconsejo que echéis un vistazo al blog del Kanun.

Skaenderberg, héroe nacional, con la bandera de Albania. / © Lola Hierro

En fin, nos hemos quedado sin parto pero tenemos una historia muy gorda en la que hay asuntos muy delicados y muy peligrosos que prefiero no mencionar aquí. En los próximos días vamos tener una serie de encuentros con personajes poco recomendables, pero necesarios para poder documentar este culebrón. Lo que sí tenemos bastante claro es que el drama que hay aquí es cómo tantas familias en Albania quedan destruidas y dispersadas por culpa de un hampa que utiliza la excusa del Kanun para cometer los crímenes más atroces que os podáis imaginar, y cómo el sistema judicial permanece impasible ante estas tropelías, bien por miedo o bien por la corrupción que existe, ya que todo funciona por amiguismos, contactos, cadenas de favores bajo cuerda…
Todo esto es lo que salpimenta la vida de nuestra protagonista, una chica de 20 años, casada a los 17, abandonada por su marido tras ocurrir la tragedia, sin estudios, con una cría recién nacida a su cargo y sin poder salir a la calle libremente a ganarse la vida porque en cualquier momento se la pueden llevar por delante. Y encima con una madre tan lista que va diciendo por todos los medios de comunicación que los culpables son otros tíos, con el consiguiente riesgo de que aparezcan en su casa y les liquiden a todos. No, si muchas luces no tiene…

En los próximos días vamos a hacer unos movimientos un tanto delicados pero vamos con las espaldas cubiertas y procurando no dar pasos en falso. La gente en Albania es maravillosa en general, tienen un gran corazón y se abren completamente a nosotros, pero también hay un carácter albanés de tipos y tipas muy astutos a los que les gusta enredar, actuar bajo cuerda e ir un paso por delante de todo.

Puesto de comida

El burek me hace feliz… ©Lola Hierro

 

En cuanto al ir y venir de esta crew tan sufrida, he de contar que hoy, cuando me he levantado por la mañana, he encontrado con que la casa estaba inundada. Dos dedos de agua en todo el apartamento por culpa de la maldita lavadora, que ha debido estar soltando agua toda la noche. Lo peor es que ha mojado el piso de abajo… y el de más abajo. La estampa ha sido caótica. Yo en pijama a las siete de la mañana recogiendo agua y una señora gorda, dueña del piso inferior, pegándome gritos en shqip como una tarada. Yo no podía decir más que “Une kun flash shqip” (no habló albanés…) y la tía dale que dale. Por suerte han subido las otras vecinas a las que les he mojado el piso, dos chicas jóvenes que se lo han tomado mucho mejor, y me han ayudado con el agua y a tranquilizar a la maruja albanesa. La faena es que estas mozas son las mismas a las que les dimos el susto el primer día entrando en su casa por error. No tengo que explicar por qué hemos decidido comprarles unas flores o unos bombones, ¿verdad?

Bueno, y ya acabo. He dejado para el final contar que la nena de Rabje aún no tiene nombre, así que si alguien quiere aportar sugerencias, yo estaré encantada de trasladárselas. Ella no quiere un nombre común, pero tampoco una cosa fea y hortera.

Y con esta mega crónica de los dos últimos días, me voy al sobre, que mañana rodamos desde las ocho de la mañana y además tenemos unas entrevistas muy farragosas por delante ¡Seguiremos informando!

Textos sobre el primer viaje a Albania:

  1. Filming in Albania: Un cumpleaños balcánico
  2. Filming in Albania: La difícil tarea de establecerse
  3. Filming in Albania: ¡Habemus bebé!
  4. Filming in Albania: ya estamos de entrevistas
  5. Filming in Albania: Muchas emociones
  6. Filming in Albania: Entrevista con un ¿asesino?
  7. Filming in Albania: Aprenda albanés en cuatro días
  8. Filming in Albania: Persiguiendo la noticia
  9. Filming in Albania: Live fast, die hard…
  10. Filming in Albania: Tengo un dèja vu
  11. Filming in Albania: Vuelta a casa. Faleminderit, Shqiperia

 Más relatos sobre el segundo viaje a Albania:

  1. ¿Volverá ‘Filming in Albania’?
  2. Filming in Albania: Del barco a la cama
  3. Se acabó lo que se daba
  4. San Valentín a la albanesa
  5. Albanian sagas: De mercadeo
  6. Las madres de Tirana

Textos sobre mi tercer viaje a Albania:

  1. He soñado a la muerte, y ha venido
  2. Albania, cuánto me dueles

BONUS: Las fotografías del viaje

 

9 Replies to “Filming in Albania: ¡Habemus bebé!”

  1. Pingback: Albania, cuánto me dueles | Reportera nómada

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  6. Pingback: Filming in Albania: Un cumpleaños balcánico | Reportera nómada

  7. Pingback: Rumbo a Shqiperia | Reportera nómada

  8. Pablo M.

    Debería llamarse Lola! :)me ha encantado la historia, de nuevo, y cómo la cuentas!!! ah y ten mucho cyuidado ahora con lo que vas a conocer :S

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  9. Ana

    Que se llame Minarai; que traducido es el arte de aprender mediante la observacion. ;-)Ya quisiero saber el proximo relato..Besos.

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