Dhobi Ghat, o las lavanderías más grandes del mundo

Son las lavanderías más grandes del mundo. En ellas se lava, seca, plancha y dobla la ropa de todo Bombay. Las prendas que uno da para lavar en tu hostal acabarán, seguramente, aquí, y serán devueltas impecables, bien dobladas y con un papel de periódico por dentro para que se mantengan bien tiesas.

Las lavanderías parecen sucias cuando se miran a vista de pájaro desde la plataforma que queda junto a las vías de la parada de tren de Mahalaxmi. La vista engaña, sin embargo. El entorno es muy precario, carece de tecnología alguna, está al aire libre y se palpa la pobreza en cada rincón. Pero la ropa, inexplicablemente, sale impoluta de Dhobi Ghat. Los hombres y mujeres que aquí trabajan ponen el máximo esmero en quitar hasta la más diminuta manchita. Es fácil observarlos aplicar con extremo cuidado productos específicos y frotar enérgicamente con sus cepillos. Nunca he visto un blanco tan blanco como en las camisas y sábanas tendidas al sol en Dhobi Ghat.

Las lavanderías más grande del mundo

Dhobi Ghat.

Trabajando el tejado

Trabajando el tejado.

Las lavanderías se extienden a ambos lados de una calle sin asfaltar donde se desarrolla el día a día de los lavanderos y sus familias. A la izquierda se lava sin descanso a diario. La primera empresa ostenta el récord Guiness de haber juntado a más personas lavando a la vez: 495. Lo dice un panel situado junto a la entrada, aunque yo solo he encontrado un récord de 292 en la web de los Guiness. El capataz te dejará entrar y moverte libremente bajo la promesa de no tomar fotografías. Hay quien se ofrece como guía por cien rupias, pero no es necesario contratar este servicio.

Barrio lavandero

Barrio lavandero.

Lavando

Lavando.

Cargado

Cargado de ropa.

Camisas al sol

Cargado

A la derecha se encuentra la zona de secado, donde cientos de prendas se exponen al sol tendidas mediante un original sistema sin pinzas. ¿Cuántas pinzas harían falta en un lugar así? No puedo imaginarlo. En Dhobi Ghat se entrelazan dos cuerdas y se tensan entre dos palos. En los huecos entre cuerda y cuerda, se enganchan las prendas. Siempre se tiende por colores, y así se pueden ver interminables hileras de camisas tan blancas que queman los ojos, filas de pantalones azules y verdes o de saris de mil colores que juntos parecen inmensos ramos de flores flotando a un metro del suelo.

Saris al sol

Saris al sol.

Tendedor

Tendedor

En Dhobi Ghat viven muchos niños. Algunos van al colegio a veces y otros ayudan a sus familias con las tareas de lavado. Los niños de la zona de secado adoran las fotografías y adoran posar frente a un objetivo. Bailan, hacen piruetas, ponen poses de jugadores de cricket… Porque aquí los niños no tienen un balón de fútbol sino un palo para practicar este deporte.

Niños de las lavanderías XII

Jugando al cricket.

Niños de las lavanderías XIX

¡Todos a posar!

Niños de las lavanderías X

La nena más linda de Dhobi Ghat.

Niños de las lavanderías IX

Amigachos.

En otras zonas de Dhobi Ghat se plancha, pero no como en casa, sino con pesadas planchas de hierro que no son eléctricas. Las usan los hombres fundamentalmente, y también son ellos quienes doblan, con una destreza que muchas amas de casa querrían para sí, toneladas de sábanas perfectamente limpias y lisas.

Doblando sábanas

Doblando sábanas.

Casas en las lavanderías

Casas en las lavanderías.

Los alrededores son muy pobres. Ninguna calle está asfaltada y las casas, de dos plantas como mucho, están construidas con cemento y chapas de uralita como tejado. Para subir de una planta a la superior se utilizan escaleras portátiles como las de los obreros y la basura se acumula por todos los rincones. Los niños van descalzos, las mujeres cocinan y se lavan en la calle, las cabras campan a sus anchas… Y, pese a todo, se vive y se duerme y se come y se ríe todos los días. Para un extraño como yo, es muy chocante observar existencias así de precarias y a la vez así de normalizadas. Este es otro de los rasgos de esa India imposible de entender.

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