Carta abierta a mi auténtica mamá africana

Hola mamá, Te acabas de marchar a Madrid y me has dejado aquí solita en Nairobi. Ya sé que no te querías ir, pero las obligaciones llaman. Ahora debes estar sobrevolando Etiopía, y te imagino escribiendo en el cuaderno de viajes Sigue leyendo →

Monos en la costa en Diani

Diani es todo lo bueno de un día de verano en la playa, en vacaciones. Un día de los que no hace excesivo calor, de esos en los que sopla una suave brisa, de esos en los que estás sola Sigue leyendo →

La teoría masái (segunda parte)

  Kenneth y Samuel viven en Sekenani, un pueblo del suroeste de Kenia que no tendría nada por lo que destacar si no fuera porque es la puerta de entrada a la Reserva Nacional del Maasai Mara, la joya del Sigue leyendo →

Con el sol pegado a los talones por el Maasai Mara

Son las siete y media de la mañana y aquí me encuentro, totalmente despejada (aunque un café no me vendría mal) y sentada en el porche de mi casita de madera, envuelta en una manta de cuadros. Tengo el portátil Sigue leyendo →

Llegar a los 33 en Addis Abeba

Cumplo 33 años, la edad a la que murió Jesucristo. No soy creyente, pero me gusta creer que es la de hacer algo importante en la vida. Cumplo 33 volando sobre Sudán y he pisado tierra en Addis Abeba, capital de Sigue leyendo →

DJELIBANI, ME HE QUEDADO A MEDIAS

Yo quería contar muchas cosas de Djelibani. Las mismas que me transmitieron los representantes del pueblo: el médico, el profesor, el alcalde… Y que yo grabé en mi teléfono móvil. Las mismas que se borraron cuando, unas semanas más tarde, el Sigue leyendo →

LA VIDA PASA BAJO LA SOMBRA DEL MANGO

Cuando estoy en Beleko me gusta ir a los huertos de las mujeres. Se llaman así porque son terrenos que gestionan exclusivamente ellas, sin que sus maridos se entrometan, y todos los beneficios de los productos que cultivan y luego venden Sigue leyendo →

UN DÍA EN LA CLASE DE DOUSSOU FANÉ

Uno de esos días en los que el calor aprieta y te quita las ganas de hacer cualquier cosa. Ni leer, ni escribir, ni actividad física alguna, por supuesto.  No te aguantas ni a ti misma y al final te Sigue leyendo →

HE SOÑADO CON MI PUEBLO AFRICANO

La chica de ciudad nunca había tenido un pueblo. Cuando era pequeña, todos los niños se iban en verano al suyo y a la vuelta, en el inicio del curso escolar, traían historias de sus peñas, sus fiestas, sus primeros novios y Sigue leyendo →

VE A CONOCER EL MERCADO DEL HIERRO… O NO

La primera sensación no es nada halagüeña. El calor abrasa la piel. Una fina capa de polvo de color pardo cubre absolutamente todo, incluido a ti. Hay basura por todas partes, y no existen carreteras, sino caminos de arena. Carrocerías Sigue leyendo →